Benjamín Guerrero, nació en Pasto en 1862 y murió en la misma ciudad el 15 de agosto de 1940. Sus padres fueron Joaquín Guerrero, notable abogado de la ciudad y Josefa Herrera. Los estudios secundarios los realizó en el Colegio San Felipe Neri, donde compartió las iniciativas que el maestro Benigno Orbegozo les propuso a los alumnos. Fue miembro de la Escuela Literaria y uno de los más constantes escritores en el periódico el Precursor.


Su contemporáneo José Rafael Zarama, lo describe como:


Dotado de temperamento enérgico, pero despejado y de las más altas ejecutorias, de gran señor y caballero. Desempeño muchos puestos donde sobresalió por su probidad y firmeza: fue diputado a la Asamblea departamental, representante al Congreso, senador de la República, etc. Tenaz defensor de las doctrinas conservadores, sostuvo agrias polémicas con los más destacados jefes del liberalismo.

Zarama, OP. cit., p. 172



La revista Ilustración Nariñense al referirse al título de general que ostentaba, opinó que “cuántas veces se ha visto amenazada la Patria en su magnánimas instituciones, de orden y justicia, el General Guerrero ha estado listo a defenderla con su pluma y su espada, distinguiéndose siempre por su desinterés poco común”. Desempeñó los cargos de diputado a la asamblea del Cauca y Nariño, representante, senador y visitador en Europa de los consulados de Colombia durante tres años por nombramiento del presidente Pedro Nel Ospina.


En 1890 dirigió con Enrique Muñoz el periódico El Sur, para defender la causa de la Regeneración. Sus columnas periodísticas tuvieron el tono de intransigencia en materia política y religiosa, propio de la época, y un acentuado enfoque moralista.

  

En cuanto a la producción literaria, escribió la novela Dios en el hogar, cuyo argumento central trata de demostrar:

“que la religión católica es la única fuente de la verdadera felicidad, tanto en esta vida terrenal como en su futura vida celestial. Quien esté por fuera de sus preceptos, sus ritos y sus normas, está condenado de manera irremediable a la infelicidad personal, familiar y social”.

Zúñiga, Eduardo (2002): Nariño, cultura e ideología. Pasto Universidad de Nariño, p. 146.



Lo propuesto en esta novela, al decir de la escritora Cecilia Caicedo, 

“revela el conflicto ideológico que, asumido por la clase dirigente, desea normar el colectivo social, desde el ejemplo literario”.

Caicedo, Cecilia (1990), OP. Cit., p. 36.



De la lectura de esta obra se desprende que la intención principal era oponerse a las “peligrosas ideas liberales”, que estaban llegando cada vez con más fuerza, por lo cual, el vehículo de la literatura se convertía en una forma de consolidar la sociedad conservadora, con la religión y la virtud como soportes del hogar y de la estabilidad social.

Caicedo, Cecilia (1990), OP. Cit., p. 35.




Fuente:  Álvarez Hoyos, María Teresa: Gestores de la Generación de 1904


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